RETALLS ARTICLES PREMSA

 
Salvem els llibres lliures!
Emili Teixidor, escriptor
Bé del comú, bé de ningú. Ens ho recorda un manifest que si no heu rebut segur que la majoria el rebreu, en què uns professors d’institut donen la veu d’alarma i convoquen a una presentació als mitjans el 23 de març a la Sala d’actes del Col·legi de Doctors i Llicenciats.
Els convocants avisen el públic en general i els professors en particular que el departament d’Educació, a través de la resolució EDC/1434/2005, regula un programa cooperatiu per al foment de la reutilització de llibres de text i de material didàctic.
Clar i net: volen que els llibres de lectura per plaer, com els de text, siguin obligatoris i propietat del centre, que els passarà d’un curs a l’altre, i deixin de pertànyer als alumnes, que no els podran ni triar. Lectura obligatòria i reaprofitada, vaja.
Els convocants donen tot de raons contràries a la norma, com ara la indefensió de l’autor, la conversió d’una obra de gaudi en llibre de text, la imposició de l’obligatorietat en lloc de l’educació per a la llibertat, la limitació de la tria per part del lector, la conversió del llibre de creació en un llibre de text imposat, la dificultat de creació d’una biblioteca pròpia per part de l’estudiant... i tot de raons de pes.
Pensem que l’autor —i sobretot l’autor català—, davant del llibre electrònic, ja es troba indefens enfront d’un complex entramat d’interessos editorials, culturals i econòmics, i només els faltava això per acabar d’ensorrar-los. Què volen? Que es passin a llengües i a àmbits més protegits i nombrosos? Som pocs i el departament pareix lleis poc estudiades!
Potser el millor és que ens passem tots als mitjans audiovisuals protegits i ben pagats pel govern, en una competència deslleial, i deixar els escriptors i periodistes pobres i desemparats a la cantonada? Saben bé el paper important de la literatura de creació en la formació intel·lectual, estètica i moral de la joventut? Es pensen que a tots els adolescents els han d’agradar els mateixos títols? On queda la llibertat d’elecció en aquest afer?
I quin paper tindrà la biblioteca del centre? Si la SGAE vol cobrar fins i tot per cantar cançons a la perruqueria, qui protegeix els escriptors catalans? Qui se n’ocupa? No tenen idees per estimular la creació del país i fer que els autors no siguem els darrers micos de la societat? Es gasten milions per aixecar un Teatre Nacional i no fan res per estrenar nous autors? Arquitectura sí, creació no! I els exemples podrien omplir el diari. Volen que el país es quedi sense producció pròpia? Si a les llibreries els títols i autors de fora són gairebé més de la meitat que els del país i en algunes matèries majoria absoluta, què ha de passar més per protestar com tothom?
(Article publicat en el Suplement Cultura del diari AVUI, el 18 de març del 2010)
_______________________________________________
Cate al Departamento de Educación
Gemma Lienas, escriptora
Esta semana el Ministerio de Educación ha hecho pública la Evaluación General de Diagnóstico 2009 para el alumnado de cuarto de primaria. Su objetivo era medir el nivel de sus competencias básicas en los ámbitos de comunicación lingüística, matemática, conocimiento e interacción con el mundo físico y competencia social y ciudadana.
Una de las conclusiones que se desprende del informe es que el alumnado español tiene un nivel razonable de conocimientos, pero falla al aplicarlos; algo parecido a lo que decía el informe PISA de 2006, centrado entonces en la ESO. Y, consecuentemente, supongo que este debe de ser el problema con el que se encontrarán -si es que no lo hacen ya- las universidades del país. Es decir, que ese fenómeno que la mayoría de especialistas coincide en llamar "crisis de la educación" afecta a todos los niveles educativos.
Las causas de esta "crisis" son, sin duda, múltiples y difíciles de analizar. Y, sin embargo, el informe del Ministerio de Educación rompe alguno de los tópicos manejados: la situación económica de las regiones y la inversión en educación no están relacionadas directamente con los resultados. Por ejemplo, el País Vasco es la más inversora y, sin embargo, ocupa el puesto 14 en la clasificación de las comunidades autónomas. Cataluña -en el número 12- no se aleja demasiado de la situación vasca: con una inversión por estudiante por encima de la media española, nuestros niños y niñas suspenden.
Sin duda, nos queda mucho para llegar a la deseada media del gasto europeo por estudiante. Y, sin embargo, nos queda mucho más que el simple hecho de desembolsar billetes si queremos tener una enseñanza pública de calidad y generaciones de estudiantes capaces no sólo de interiorizar contenidos, sino, sobre todo, de aplicarlos.
Para renovar un modelo educativo insatisfactorio y anticuado, el Departamento de Educación de la Generalitat ha promovido el uso de las nuevas tecnologías, cuya necesidad es incuestionable. Sin embargo, los materiales digitales que auspició en septiembre pasado eran tan -o más- insatisfactorios y anticuados que el modelo que pretendían corregir. Eso sin contar con que, en muchas ocasiones, los centros educativos siguen sin disponer de una infraestructura tecnológica adecuada. En cualquier caso, vistos aquellos materiales, era flagrante la escasa importancia que el departamento daba a los contenidos.
Ese desprecio hacia los contenidos es el mismo que se percibe en su apología de la reutilización de cualquier libro, sea de texto o literario. Y no sólo instiga a ello, sino que concede una subvención por escolar a cada centro que participe en el programa diseñado. Así, tal vez los bolsillos de las familias salen beneficiados, pero todos los profesionales del libro dejan de cobrar por su trabajo: librerías, editoriales, autores y autoras, ilustradores e ilustradoras... Sería más justo conceder becas de libros a las familias que realmente lo necesiten, y no ese café para todos.
El Departamento de Educación pretende también con ello —dice— fomentar el uso racional de los recursos, lo que es un acierto, siempre que no conculque, como es el caso, el derecho a amar la lectura y a respetar los libros. La reutilización de una novela no permite marcar el libro, ni tenerlo dedicado, ni construir una biblioteca personal, ni releer la obra pasados unos años, ni conservar de mayor los libros de la infancia... La reutilización de una novela convierte la lectura en una mera actividad escolar.
Según el citado informe del ministerio, existe una correlación directa entre el número de libros en casa y los resultados de la prole: a más libros, mejores resultados. Sin duda, porque atesorar volúmenes en las estanterías de casa no implica sólo sacarles el polvo de vez en cuando, sino, sobre todo, tener, como defiende Daniel Pennac, en su libro Como una novela: "El derecho a no leer; el derecho a saltar páginas; el derecho a no acabar el libro; el derecho a leer cualquier cosa; el derecho a leer en cualquier lugar...".
Porque el departamento no protege estos derechos, le doy un cate.
(Article publicat en el diari El País, el 19 de juny del 2010)
_______________________________________________

Fahrenheit 451
Gemma Lienas, escriptora

Tenía 15 años cuando se estrenó la película de Truffaut Fahrenheit 451, y no fue hasta después de haberla visto cuando leí la novela de Ray Bradbury. Casi medio siglo más tarde, todavía soy capaz de recordar la escena de la biblioteca, ésa en la que los bomberos, Montag y su cuadrilla, irrumpen en una impresionante estancia particular para quemar, con sus lanzallamas, todos los volúmenes. Y, con mayor nitidez todavía, recuerdo las emociones que me provocó. La primera, a la vista de aquellas paredes empapeladas de libros, fue una sana envidia; entonces decidí que, de mayor, tendría una biblioteca lo más parecida posible a aquélla. La segunda, terror e incredulidad, cuando los hombres la destruyen. Salí del cine resuelta a convertirme yo también en una mujer-libro si algún día el mundo que Bradbury predecía llegaba a hacerse realidad.
Lo cierto es que desde entonces siempre he sabido qué libro memorizaría para poder recitarlo incansablemente en un claustro medieval y guardar así memoria de las letras. El título elegido ha ido cambiando a lo largo de los años, según se han ido modificando mis gustos de lectora y según he ido descubriendo nuevos horizontes. Hubo años, por ejemplo, en que pensé que memorizaría todos los cuentos de Cortázar; ahora, en cambio, reservaría ese privilegio a una autora, por ejemplo, a Margaret Atwood, a Joyce Carol Oates o a Jane Austen, porque, precisamente por ser mujeres, correrían el riesgo de quedar borradas del mapa, como les sucede a la mayoría en libros de texto, enciclopedias o premios institucionales. Pero la verdad es que siempre pensé en ello como en un juego.
El 23 de abril pasado coincidí con un político catalán en una fiesta literaria. Y, de pronto, en plena conversación acerca del futuro de la literatura, los libros y, sobre todo, los derechos de autor, tuve la sensación de estar en una recreación de la escena de la biblioteca. "Olvídate de todo eso", me decía, "los textos escritos están condenados a desaparecer y quienes escribís libros tendréis que reconvertiros en guionistas, pues sólo la cultura visual sobrevivirá". Sentí el calor de los lanzallamas.
Me resisto a creer que la cultura escrita pueda desaparecer mientras queden en el mundo personas adictas a la lectura, como Anne Fine, autora de Ex libris, un divertido y emotivo ejercicio sobre el amor a los libros. En uno de los últimos capítulos, comenta un cartel publicitario en el que una cabra está comiendo un clavel y dice que, a juzgar por el brillo omnívoro de sus ojos, si el rumiante no tuviera a mano una flor se podría tragar el tiesto de plástico o la furgoneta. Y sentencia: "Conozco ese brillo, porque es lo que siento con la lectura. Prefiero un libro, pero si es necesario me conformaría con el manual de instrucciones de un cepillo de dientes eléctrico."
Yo, que también soy omnívora y coleccionista de libros (sigo empeñada en emular a Truffaut), empiezo a preguntarme si no somos especímenes destinados a desaparecer.
Y lo digo porque la voracidad lectora y la compulsión libresca se aprenden en la tierna infancia, mediante modelos que, durante años, ha proporcionado a veces la familia y siempre la escuela.
Muchas niñas y niños comenzaban a construir su propia biblioteca a partir de las tres obras anuales que estaban obligados a comprar y a leer. Esos libros se podían marcar con el propio nombre, con subrayados o con comentarios al margen; se podían leer en la cama, en la playa o en el baño; podían llegar a estar dedicados por el autor o autora; estaban ahí para ser releídos tantas veces como se quisiera...
Ahora no. Ahora, en nombre de la cultura gratuita, las 30 novelas para el aula son compradas por el centro, que las reutilizará un año tras otro, impidiendo así no sólo la formación de bibliotecas personales sino también la suya propia y convirtiendo, además, la lectura en una mera actividad escolar.
Deberíamos seguir posibilitando que las generaciones futuras imaginen, como Borges, que el paraíso podría ser algún tipo de biblioteca.
(Article publicat en el diari El País, l'1 de maig del 2010)
_______________________________________________
Llibres a l'escola, llibres a casa
Anna Manso, escriptora, guionista
Els llibres que veieu a la foto són meus. Van viure una bona vida de llibres de lectura d'escola i s'han guanyat a pols la categoria de tresors personals. No tenen valor per a ningú més que per a mi. Potser també per als meus dos germans, en Quim i la Glòria, amb qui vaig compartir escola i llibres, però, ai, tinc ànima rapinyaire i ara els tinc jo en custodia. És el que té el fetitxisme, que et tranforma en garsa.
Si els llueixo és per demostrar empíricament el motiu que m'ha empès a signar el “Manifest per la no reutilització del llibre literari a les aules”. Dins del cabàs de la reutilització o socialització dels llibres de text a les escoles, una iniciativa a la que m'adhereixo com a mare en totes les escoles en les que he dut als meus fills, ha ficat dins del mateix sac el llibre de contingut i el llibre literari i ha estat un error. Un error carregat de bones intencions perquè el cost de la despesa en llibres és alt, massa, i us ho dic jo que tinc tres fills i cada setembre m'he de tenyir un 10% més de canes després de fer números i comprovar que el saldo del compte corrent ha baixat molt més que aquest 10%.
No tinc clar que la reutilització sigui la solució definitiva perquè els llibres de text són una de les potes de la industria editorial i la taula s'està quedant coixa. Però és una via per plantar als nassos de la societat la problemàtica del cost econòmic dels llibres escolars.
A més el cost és igual per a tothom, guanyis molt o poc. Oh, si, dirà algú, existeixen les ajudes de les institucions. No, us diré jo, les ajudes són per a molt pocs, que les necessiten més que ningú, però no són una solució per a la majoria. Ara mateix les institucions han decidit potenciar la via de la socialització com a mesura per disminuir aquesta despesa. Les editorials es queixen perquè són elles les que paguen aquesta mesura ja que han vist baixar dràsticament les seves vendes. En fi. Un debat obert.
Però el debat que m'ocupa no és aquest sinó la defensa que la reutilització no inclogui el llibre literari. Sé que puc semblar part interessada, i ho sóc, però doblement. Ho sóc com a autora i ho sóc com a mare de lectors en formació, així que tinc un peu a cada front del conflicte, si és que n'hi ha de conflicte, que ho dubto, més aviat penso que existeix una desinformació, o poca reflexió sobre el tema.
El manifest és clar i no el repetiré, tan sols apuntar que si jo fos alumna d'una escola on es reutilitzen tots els llibres, inclòs els de lectura, la foto que hi ha penjada a l'entrada no existiria. No podria haver rellegit mil cops els meus tresors, no els podria haver conservat al llarg dels trasllats, no els hi podria haver llegit als meus fills amb el valor afegit de llegir exemplars de més de trenta anys, conservats amorosament, com a prova irrefutable que l'amor a l'objecte llibre és una demostració, una més, de l'amor a les històries, a la riquesa de la llengua, a la imaginació, i a la literatura en general.
Jo vull que els meus fills puguin crear el seu cofre de petits i grans rapinyaires literaris, que puguin fer el que jo he fet i un dia llegeixin als seus fills, nebots o fills d'amics aquell llibre que els va permetre obrir una porta cap a una part d'ells mateixos que no coneixien.
És per això que demano als responsables polítics i als responsables dels programes de reutilització de llibres a les escoles que afavoreixin la formació dels lectors i lectores, excloent els llibres literaris del llistat de llibres socialitzats.
Un altre tema a debatre és el futur del llibre com a objecte comercial, més enllà de les formes de comercialitzar-lo, que si electrònic, que si paper... Els autors i les editorials ens hem de moure i exclamar com el gran Bugs Bunny “¿Qué hay de nuevo viejo?” i rumiar i actuar. Encara no en puc parlar, per ara tafanejo blocs, articles i escolto opinions, però prometo una entrada, així que em senti amb autoritat per escriure-la.

(Article publicat el 17 de juny en el bloc Manso Organixeixon)
_______________________________________________


Biblioteca personal
Imma Monsó, escriptora
 
Una vez mi marido y yo contratamos a un joven para poner unos enchufes. Lo hacía por las tardes, mientras por las mañanas trabajaba en el bar de su padre, que frecuentábamos. A la semana siguiente, mientras desayunábamos, oí a mi marido murmurar: "Este libro es mío". Tras la barra, trapo al hombro, el joven leía Los gatos de Ulthar, tan concentrado que ni nos había visto. Le dije: "No puedes saberlo, es un ejemplar de Lovecraft como hay mil". Tajante, él replicó: "Habrá mil, pero este es mío y te lo demostraré".
Al llegar a casa, me mostró un hueco en la hilera de Lovecraft: el ejemplar de Los gatos de Ulthar no estaba. Me quedé sorprendida porque él no llevaba contabilidad alguna de sus libros ni tampoco los tenía especialmente ordenados. Y me asombraba que entre más de tres mil libros pudiera identificar un volumen preciso. Le pregunté cómo se había dado cuenta. "Por el lomo", dijo. "Reconozco todos mis libros por el desgaste del lomo". "¿Le decimos algo mañana?", dije por decir. "No. Sólo quería demostrarte que conozco todos mis libros, y que este es mío".
Sin duda pensaba que es bueno que los jóvenes lean, aunque sea robando. Por lo demás, comprendí una vez más la relación que mantenía con sus libros: no una relación de bibliófilo (en el sentido de valorar el libro como un objeto de culto), sino un apego como el que se tiene a la propia historia. Era su caso: los usaba, los subrayaba, los comentaba, los poseía. Su biblioteca personal lo dice todo de su vida. La biblioteca personal es eso: cada libro nos habla de su propietario, de sus intereses, de su personalidad. Cada libro tiene una peripecia que contar, ha sido buscado, encontrado, leído o quizá sólo hojeado, llevado bajo el brazo, sacado de los estantes y devuelto a ellos...
Pero hemos entrado en una época en que los libros, en el mejor de los casos, ni se tocan ni se ven. En realidad, todo empezó con la decoración minimalista, que puso fin a los libros "a la vista" (de modo que se perdió el miedo a parecer inculto cuando llegaban los invitados), y acaba ahora con el libro electrónico, pasando por el auge de las abominables campañas de "libros socializados" en que el libro no pertenece al niño porque es reciclado. Y si inducir a reciclar el libro de texto a padres que pueden comprarlos siempre me ha parecido triste, inducir a reciclar el libro literario me lo parece más.
Digo esto porque acabo de recibir un manifiesto en busca de adhesiones contra la reutilización sistemática del libro literario en empresas y escuelas. Los firmantes han emprendido una lucha contra este hábito que consideran funesto para el concepto de biblioteca personal. Y, desde luego, sorprende que la escuela sabotee un concepto que, por lógica, debería inculcarse a cualquier alumno lector.
Quien desee adherirse a la lucha, la dirección es: [reutilització@gmail.com]. Aunque, la verdad, a mí me parece que lo tienen crudo. El libro siempre ha sido un objeto esencialmente transgresor, y por tanto, el poder se ha ocupado, a lo largo de la historia, de ningunearlo, quemarlo, ocultarlo y someterlo a todo tipo de atropellos.
Ahora, acaso logre el exterminio definitivo: por un lado, inocular en nuestro subconsciente la idea de que la biblioteca personal es un lujo sólo apto para una élite. Y por el otro, inocular la idea de que el libro "para el pueblo" es algo aséptico que respetar, algo que no hay que subrayar ni manipular. Algo en lo que no hay que dejar huella alguna, que no debemos poseer ni hacer nuestro. Así que lo mejor que el pueblo puede hacer con algo así es no tocarlo, no abrirlo y, sobre todo (eso ya es ideal de la muerte), no leerlo.

(Article publicat a La Vanguardia, el 26 de juny del 2010)
______________________________________________

El dret de l'alumne a la biblioteca personal
Marta Membrive, periodista

El llibre literari ha de ser patrimoni personal de cada alumne i ha de servir de base per a la configuració de la seva biblioteca personal. Aquest és l'argument que fan servir un grup d'autors de narrativa infantil i juvenil per defensar la no reutilització dels llibres literaris a les aules. Asseguren que una novel·la no és un llibre de text perquè, entre d'altres coses, el cost no és el mateix. Per aquest motiu demanen que la subvenció que dóna el Departament d'Educació a les escoles per poder reutilitzar llibres i material escolar no es destini a la compra de novel·les de literatura infantil i juvenil.

Els impulsors de la campanya afirmen que han detectat que algunes escoles utilitzen els vint-i-cinc euros per alumne i any per comprar llibres literaris i per això han redactat un manifest que ja han signat prop de 400 persones vinculades a la creació literària, la docència i també llibreters i bibliotecaris.

Argumenten que aquesta pràctica dificulta la formació de futurs lectors perquè “circumscriu la lectura únicament a l'àmbit escolar, en un horari reduït, cosa que no fomenta la lectura privada, la relectura, el fet de llegir com a activitat formativa individual i com a lleure”, en paraules del mateix manifest, que diversos autors de narrativa juvenil en català han defensat en articles a la premsa i als seus blocs personals.

El manifest també reconeix que la pràctica escurça els drets d'autor de manera que compromet a mitjà termini la professionalització del sector en llengua catalana. Els seus impulsors volen mantenir una reunió amb els responsables del Departament d'Educació per parlar-ne després de l'estiu.
(Article publicat a l'Avui / El Punt, el 4 de setembre del 2010)
 ______________________________________________

Autors, bibliotecaris i professors demanen que no es reutilitzi
el llibre literari a les escoles i alerten en un manifest
que es destruirà el sector i crearà fractura social
Agència EFE, Barcelona 


Més de 400 escriptors, il·lustradors, traductors, bibliotecaris i professors s'han adherit a un manifest en el qual es demana el foment de la biblioteca personal i es queixen que el Departament d'Educació inclogui el llibre literari en el programa de reutilització escolar. Maria Barbal, Lluís Anton Baulenas, Salvador Cardús, Maite Carranza, Flavia Company, Antoni Dalmau, Miquel Desclot, Carles Duarte, Gabriel Janer Manila, Gemma Lienas, Eduard Màrquez, Oriol Pi de Cabanyes, Care Santos, Jordi Sierra i Fabra, Sílvia Soler, Ramon Solsona i Emili Teixidor són alguns dels signants del text. 

Durant una roda de premsa celebrada aquest dimarts, els escriptors Meritxell Martí, Pau Joan Hernández i Jordi Folch han explicat que la iniciativa va sorgir fa uns mesos, després que diversos autors catalans coincidissin que el decret aprovat el 2005 pel Departament d'Educació sobre la reutilització del llibre de text i dels materials didàctics està sent un "daltabaix" per al sector editorial, especialment el dedicat al llibre infantil.
Pau Joan Hernández ha asseverat que a canvi d'una dotzena d'euros, "s'està destruint un sector, que no sobreviurà, mentre que ningú qüestiona que es pagui pel servei d'acollida matinal, pel menjar escolar o el transport".

Segons l'opinió dels artífexs del manifest, el Departament d'Educació duu a terme una "política erràtica", més interessada a "formar votants més que ciutadans", que impedeix la creació d'una biblioteca personal a nens i joves, la qual cosa "dificulta la formació de futurs lectors".

Meritxell Martí, de la seva banda, ha anat més enllà i ha asseverat que "no està en joc només el sector del llibre i la supervivència del llibre en català, sinó que és el mateix model social l'afectat, amb una fractura cada cop més gran entre les famílies d'un nivell sociocultural alt i les d'un nivell baix, que ja no es veuen obligades a comprar cap llibre".

Precisament, en el manifest s'adverteix que s'ha arribat a un moment en el qual se circumscriu la lectura "únicament a l'àmbit escolar, en un horari reduït, la qual cosa no fomenta la lectura privada o la relectura". També els signants alerten que disminueixen "els drets d'autor, que són la retribució dels escriptors i il·lustradors, comprometent a mitjà termini la professionalització i augmentant la pressió sobre la literatura catalana actual, que la mateixa administració estaria potenciant, davant altres llengües".

El text acaba demanant a les administracions públiques i als polítics que les gestionen que "no siguin responsables d'una acció irreversible sobre la nostra llengua i la nostra cultura -sosté-, propiciant la deserció de lectors i, per tant, forçant la desaparició de la literatura i dels autors del país".

(Article publicat per l'agència EFE, el 5 d'octubre del 2010)
 ______________________________________________

L'esforç lector
Emili Teixidor, escriptor
Em ve al cap aquella fórmula de Kant, quan diu “Pensa lliurement, però obeeix!”. I també aquella altra de Samuel Beckett, quan deia “Intenta-ho un altre cop. Fracassa un altre cop. Fracassa millor”. I és que ara que ha començat el curs —amb tot de discussions, anava a dir com gairebé sempre— sobre horaris i detalls de la feina dels mestres i professors, penso que en el procés de la lectura, o sigui quan cal establir un programa de lectures per als estudiants de batxillerat o bé quan a algú li demanen què pot llegir –“recomani’m alguna cosa”, ens demanen a molts escriptors, molta gent i amb tota la bona fe–, caldria conèixer un parell de coses del lector perquè la recomanació fos efectiva.

Primer, el seu nivell de lectura, la qual cosa ja indica que l’esforç, per mínim que sigui, que ha de fer el possible lector va lligat a la dificultat i exigència dels llibres que ha llegit fins aquell moment. Lligat al nivell hi ha gairebé sempre, i es descobreix de seguida, per quin motiu llegeix aquell sol·licitant: si és només per distreure’s sense problemes i passar-ho bé —raó que no critico— o bé per trobar un text que estimuli les seves capacitats, des de les imaginatives fins a les intel·lectuals.

Tots ens hem engrescat amb un determinat autor, tema o estil, i després d’abusar-ne una mica, creiem que ja és hora de passar a un altre nivell, a descobrir altres mons. I després també hi ha un punt d’ambició lectora que és quan el consultant accepta el repte –o sigui, les dificultats– que presenten certs autors, certes obres, i vol tastar nous alcohols. Per això hi ha professors i crítics que han elaborat llistes de les obres de certs autors considerats difícils amb indicacions d’un ordre de lectura que facilitarà l’entrada del lector en un nou món. Fins i tot n’hi ha que comencen pel text d’algun crític, una obra introductòria i aclaridora de les claus de l’autor, que facilitarà des del primer moment la seva comprensió.

O sigui que hi ha autors amb guia de lectura incorporada, podríem dir. I això em porta al començament, a l’esforç que tota activitat humana comporta, sobretot si es vol progressar en la millora de l’exercici. I la pedagogia de mestres o consellers consisteix a saber graduar i guiar en les dificultats. Que pensin el que vulguin, però que obeeixin, o sigui, que s’esforcin a complir les indicacions del mestre. I que no defalleixin, que aprenguin a esforçar-se a poc a poc, una empenta diària, perquè cada cop trobaran més satisfacció en l’activitat. Una de les tasques més importants de l’educació és precisament l’aprenentatge de l’esforç. Si no hi ha un mínim d’exigència, de necessitat d’esforçar-se una mica, no hi ha progrés ni educació possibles. I cada cop ho farem millor, tot, fins i tot el que fem malament.
(Article publicat a l'Avui / El Punt, el 30 de setembre del 2010)
 ______________________________________________

No és només un llibre 
Laura Nicolàs, periodista
                                                            
Un manifest en contra de la reutilització del llibre literari en centres educatius rep més de 400 adhesions d'escriptors, professors i lectors.

Jordi Folck, Lena Paüls, Jesús Bonals, Pere Martí, Pau Joan Hernández i Meritxell Martí són sis de les més de 400 persones —la majoria escriptors o persones relacionades amb el món literari— que s'han adherit al Manifest per la no reutilització del llibre literari a les aules. Més enllà d'una qüestió purament econòmica —que no neguen—, els signants defensen que el programa impulsat pel Departament d'Educació impedeix la creació d'una biblioteca personal i, per tant, la formació de futurs lectors.

“Darrere d'un fals progressisme que pretén la igualació s'aconsegueix fer més gran la fractura, ja que les famílies amb un nivell sociocultural alt continuaran comprant llibres però no els que abans es veien obligats a fer-ho, cosa que abocarà alguns infants a no tenir llibres a casa”, denunciava Meritxell Martí a l'acte de presentació del manifest, celebrat al Col·legi Oficial de Doctors i Llicenciats a Barcelona.

Pau Joan Hernández va ironitzar sobre la iniciativa per descarregar les famílies de despeses i va suggerir un programa per a la reutilització de videojocs. “Pels 10 o 12 euros que costen de mitjana els llibres infantils i juvenils estem destruint moltes coses”, va destacar ja en un to molt més seriós.

A l'acte, s'hi esperava la presència d'un clàssic modern de la literatura per a nens i joves, Emili Teixidor, que finalment no va poder assistir-hi per motius personals. Jordi Sierra Fabra, de viatge a Colòmbia, i Care Santos, a Logronyo, també van cancel·lar la cita. Sí que hi va ser Maria Mercè Roca, tot i que va arribar una mica tard.
A més de literats, el sociòleg Salvador Cardús i la cantant Núria Feliu també estan entre els noms destacats que donen suport a un manifest que va començar amb 20 signants i que, gràcies a la difusió que n'ha fet l'escriptor Andreu Sotorra, ara s'acosta al mig miler.
Un rebombori que, segons el Departament d'Educació, no s'ajusta a la realitat, ja que són molt pocs els casos en què els centres destinen els diners del programa de reutilització a obres literàries, ja que l'objectiu són els llibres de text. Pere Martí i Bertran, que a més d'escriptor és professor, diu que inicialment un 20% d'escoles compraven novel·les per a ús col·lectius però que ara el percentatge va en augment.

(Article publicat al diari AVUI, el 6 d'octubre del 2010)
 ______________________________________________

Els llibres també han canviat
Rafael Vallbona, escriptor


El món editorial ha canviat. La crisi, el mercat digital, les noves formes de difusió, l‘augment de llibre públic i la pèrdua de prestigi del coneixement estan sacsejant d’una manera impensable fa quatre dies tots els actors d’un gremi poc acostumat a canvis bruscos. Assistim a la ràpida caiguda d’imperis i a la vertiginosa ascensió de nouvinguts. I això costa de pair.

Perquè trontolla la fira de Frankfurt quan Google anuncia que te 40 mil llibres per posar a la venda? Per quin motiu l’agent Carme Balcells busca un soci que aporti mig milió d’euros al seu negoci multi-Nobel? Perquè ha fet fallida l’Arc de Berà, un dels símbols del catalanisme cultural? Per què en pocs anys el negoci editorial s’ha capgirat completament. Les llibreries han passat de petites a grans, d’enormes a virtuals i ara tornen a perviure les petites. La distribució ha canviat la vella furgoneta i els albarans per àgils i agressius comercials que ofereixen descomptes insòlits fa poc i plataformes logístiques amb magatzems automatitzats. El preu únic del llibre és en vies d’extinció, els escriptors reclamen més del 10 per cent, els agents cobren als autors segons l’antiguitat en el mercat, i res no s’assembla avui al que era fa pocs anys.

La transformació d’un negoci ja força antic com és el de fer i vendre llibres no està essent precisament assossegada. Si fa un temps la clau era protegir les petites llibreries de les macrosuperfícies de comerç cultural, el comerç electrònic i el llibre digital estan, als EE UU, matant les grans cadenes Border’s i Barnes & Noble. El best-seller i el llibre generalista, font principal de negoci de les grans botigues, ja es compra per Internet o es descarrega a l’e-reader. Us imagineu quan han de facturar al dia la Betrand, la FNAC o la Casa del llibre per què el negoci els surti a compte? La petita llibreria, que aconsella, que ven llibre literari, d’humanitats o especialitzat, torna a treure pit. Aquests títols, o no són en e-book, o els seus lectors els volen en paper.

Però la crisi pot frenar aquest procés de transició. Quan no hi ha diners no es venen ni llibres digitals (prou que es veu), ni cap d’altre. Per contra augmenta el consum de llibre públic i es practiquen d’altres formes d’aprofitament de llibres com la reutilització de llibres literaris en l’educació, un tema que ha propiciat la firma d’un manifest en contra per part de més de 400 autors i ensenyants de Catalunya.

Però el problema no és que la gent es passi els llibres, poden fer-ho, en tenen el dret; ni que es llegeixin llibres de la biblioteca, per això són. El que cal és que les administracions paguin un percentatge decent als autors per cada llibre deixat i que el miserable 10% de drets d’autor s’augmenti ben be fins un 25%. Com pot ser que l’autor, única peça imprescindible en la producció editorial, sigui el que menys percentatge s’emporta sobre el preu de venda del llibre? Laboralment els escriptors estan al nivell dels obrers de primers de segle; inclòs el treballar en diumenge, de nit i contra el rellotge.

Les crisis serveixen per créixer. Encara que la lectura hagi perdut prestigi social, encara que la primera despesa que es retalli sigui la del consum cultural i encara que els autors que no són Vargas Llosa hagin de seguir traient temps a la son per escriure, el món editorial se’n sortirà d’aquesta, i serà més fort. Les formes de venda i distribució canviaran. Les petites llibreries especialitzades perviuran, les grans tendiran a la venda digital en tots els suports haguts i per haver (iPad, e-reader, iPhone...). La comercialització i la distribució, separades d’una vegada, seran més àgils i professionals. L’edició i la gestió de drets també han de canviar si no es vol empobrir la creació literària a còpia d’ofegar l’autor o empènyer-lo a fer obres dissenyades pels departaments de màrqueting o la no sempre encertada inspiració d’un editor. I la manera d’escriure, canviarà també?
(Article publicat a El Mundo / Cultura, l'11 d'octubre del 2010)
 ______________________________________________

¿Reciclar libros de lectura?
Antonio G. Iturbe, escriptor i periodista


Hace unos meses me sumé a un Manifiesto por la No Reutilización del Libro Literario en las Aulas. Está muy bien la cultura del reciclaje, pero se llega a extremos esperpénticos. En un aula de 23 niños se compra un libro de lectura para que lo usen los 23 (y quede para el año siguiente). Un gran avance en ahorro para las familias. El resultado es que los niños han de llevarse a casa el libro por un tiempo limitado (máximo una semana, ya que hay 22 más en cola), no pueden subrayar ni hacer suyo el libro, no pueden conservarlo para volver a releerlo más adelante, si no han acabado de leerlo en el plazo que tienen lo devuelven a medio leer o deprisa y corriendo, no tienen posibilidad de ir formando su biblioteca personal y habituándose a que el libro forme parte del paisaje de sus vidas. Y todo para un gran ahorro de alrededor de 10 euros, que es lo que cuesta un libro infantil de lectura de media. Habrá familias que no puedan pagar 10 euros al trimestre por un libro y hay que ayudarlas de manera decidida (las bibliotecas de aula son muy importantes). Pero si uno no es demasiado hipócrita reconocerá que en asuntos tan trascendentales como los regalitos de los cumpleaños de los niños de clase los padres nos gastamos al trimestre (sólo con que caigan dos o tres cumpleaños) bastante más de 10 euros con absoluta alegría. Si un padre pretende proponer que se eliminen los regalos (esa tonelada de cachivaches inútiles, gormitis y demás en opulentas bolsas que recibe el niño del cumpleaños) probablemente lo miren mal: ¡qué tacaño, el tipo! Eso sí, gastar 10 euros en un libro que es un bien que el niño podrá guardar toda la vida se considera un despilfarro. La comisión impulsora del manifiesto en Catalunya me ha pasado una nota informándome de su reunión con Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. Fueron escuchados por el secretari de Politiques Educatives, Lluís Font. La comisión considera la vista positiva por el interés con que fueron escuchadas sus argumentaciones en defensa de la literatura infantil y juvenil y su necesidad de ponerla en valor. Veremos si el Departament no hacen eso en lo que los políticos sí son unos maestros: el arte de dejar que las peticiones de la gente entren por un oído y salgan por otro. Esperemos que se entienda que un libro es, al menos, tan importante que unas palomitas y una coca-cola, que en un cine vienen a costar en euros poco más o menos lo mismo y todos pagamos tan contentos, o tan dóciles.
(Article publicat a la revista Qué Leer, l'11, maig 2011)
 ______________________________________________

Contra els llibres socialitzats
Xavier Gual, escriptor i professor d'Institut

El meu vessant d'escriptor em fa defensar a ultrança que els alumnes comprin i disposin dels seus propis llibres. Com a docent entenc les dificultats econòmiques que passen moltes famílies, fins al punt que es fa impossible costejar la despesa en material escolar. Les famílies, tradicionalment, sempre han considerat els llibres escandalosament cars. Ho puc entendre amb els llibres de text del setembre, però que comprar una novel·leta per trimestre a vuit o nou euros sigui un problema, a mi m'encén. Em demostra que no valoren el que obtenen, potser per ignorància o perquè mai no han experimentat les possibilitats incalculables de tenir una lleixa amb objectes llegibles i que, a més, t'expliquen coses. Les editorials i els escriptors tenen tot el dret a poder viure d'aquest meravellós ofici. Per desgràcia, en aquest país tenen un futur magre. Les editorials ja fa un parell d'anys que estan nervioses. Les vendes han baixat molt, també amb els llibres juvenils, que fins ara eren un negoci que no depenia només de Sant Jordi, i que gràcies a escoles i instituts anaven fent. Potser cal més pedagogia, però els pares estan poc avesats a regalar llibres als fills i encara menys a regalar-se'ls. Davant la crisi i el poc valor que li troben les famílies, molts instituts han aplicat el mètode del llibre socialitzat. Consisteix a comprar un exemplar per alumne de les lectures que ha triat el professor. Als alumnes que han pagat la quota de material se'ls en deixa un perquè el llegeixin a l'aula -normalment no els poden dur a casa-. A canvi, quan l'hagin acabat l'hauran de tornar perquè és propietat de l'institut. I així, diuen, s'amortitza la compra. I ensorren una mica més el sector editorial. Per a mi és molt important que els adolescents comencin a formar la seva biblioteca personal. Potser algunes novel·les no les tornaran a llegir mai més, però mentre aquell objecte s'estigui a casa voldrà dir que se li dóna un valor, encara que només sigui estètic. Hem perdut l'amor per l'objecte i la col·lecció, que també ha afectat els discos i les pel·lícules. És cert que ho podem tenir igualment en format digital, que només ocupen espai en un disc dur i que als pisos ja no hi cap res més, però els ordinadors, les tauletes i els mòbils un dia s'espatllen, i llavors potser ens quedarem en blanc.

(Article publicat en el Suplement Criatures, diari ARA, del 20 d'abril del 2013)

                             ______________________________________________

Socialitzar no és gratis
Anna Manso, escriptora, guionista

Fa setmanes em van arribar les cartes amb les liquidacions dels drets d'autor dels llibres que tinc editats. Allà, amagat entre els números, hi havia l'ésser amb aspecte bonrotllista que, implacable, es menja el futur del meu ofici. El personatge és conegut universalment amb el nom de socialització de llibres de lectura i ha vingut a salvar el país d'un greu, horrible, espantós problema: comprar llibres de literatura infantil i juvenil.

Els tres MECs em van veure a la cara (groga, cerúlia, tirant a verd moc) que alguna cosa no anava bé. Els ho vaig intentar fer entendre però ells, ai!, estan comprats pel personatge i s'han cregut els seus arguments. Que si així estalviem paper, que si ens responsabilitzem d'un llibre, que si l'avi de la Heidi és viu i els farà els exàmens... S'ho han empassat tot. Els ho vaig intentar rebatre. El paper no és un problema. Ho sap prou bé aquella gent tan llesta dels països del nord que es guanya la vida venent pasta de paper a base de cultivar arbres com qui cultiva tomàquets o enciams. I un llibre no cal tractar-lo com un drap brut només perquè t'hi hagis deixat uns quants euros.

Com que veia que no m'entenien vaig optar per l'empirisme. Vaig mostrar-los els llibres que conservo de quan jo anava a escola. "Si la socialització de llibres hagués existit quan la vostra progenitora menjava Pantera Rosa per berenar, qui us hauria parlat d'en Jim Botó? I d'en Pitus? I dels protagonistes de La guia fantàstica ?" Ah, ara callaven. Saben que amb la socialització, aquests llibres que els llegia en veu alta a l'hora de sopar (gràcies als quals vaig endinyar-los més verdura de la que en són conscients...), no serien a casa llegits i rellegits mil vegades, conservats com a autèntics tresors.

Amb les retallades hi ha qui diu que és necessari eliminar la despesa dels llibres de lectura i jo responc que un llibre, un bon llibre, no és una despesa, és un valor! I que per a totes les famílies que no poden pagar-los s'ha de buscar una solució que no passi per traspassar el cost a l'autor sí o sí.

I que com diu el meu amic l'escriptor Eduard Márquez, a l'escola s'està estafant el nen fent-lo creure que els llibres no costen res (les lleixes de llibreries i biblioteques es deuen omplir per ciència infusa i gràcies a una indústria que deu viure de l'aire), que això de la biblioteca pròpia és de torracollons i que els llibres de literatura, total, només són material escolar que s'ha de procurar no fer malbé.

He arribat a llegir que els autors el que volem és lucrar-nos a costa de l'educació obligatòria. Un argument semblant a quan s'acusa el mestre de roí perquè vol cobrar un sou digne... Potser ningú ha pensat que quan un llibre teu agrada i és socialitzat, com a premi, oh alegria, va camí de ser descatalogat. En conseqüència els autors ens quedem orfes de la nostra font d'ingressos principal i el país, a poc a poc, deriva cap a una literatura infantil i juvenil de bestseller , perquè és l'única que ven, o de traduccions (d'afortunats autors de literatures en què els escriptors no són vistos com uns atraca-nens).

Dels llibres dels autors catalans en viuen moltes famílies, però, sobretot, alimenten un país de cultura i veu pròpia. Ara que les escoles i les AMPA fan les llistes dels llibres de cara al curs que ve és hora de decidir si volem que els autors catalans siguem una espècie en perill d'extinció o tinguem futur.

(Article publicat en el Suplement Criatures, diari ARA, del 18 de maig del 2013)

     ______________________________________________


El valor dels llibres
Xavier Gual, escriptor i professor

 Normalment no els dic als meus alumnes que també sóc escriptor. Sé que tard o d'hora ho descobreixen i, llavors, la taca d'oli s'escampa sola. Com que no me'n vanto, els semblo més humà. Tot i així, sorgeixen un parell de preguntes que cada any, i ja en van set, em fan amb una curiositat irreprimible. La primera és: "Ets famós?" I la segona: "Guanyes molts diners amb els teus llibres?" Sempre estic temptat d'enganyar-los i dir-los que sí, que sóc molt famós, que és incomprensible que ignorin aquest fet, i que gràcies a les vendes m'he fet tan ric que faig classes a adolescents només per gust. Com que tinc una feina refugi que m'aporta la seguretat d'un sou, no tot ho faig pensant en els diners. Una altra cosa és que la gent que vol viure d'escriure avui ho té magre, fins i tot els que fa dècades que ho havien aconseguit. Des de la socialització, les vendes han caigut en picat i paguen malament, o no paguen, les visites a les escoles.

El sector editorial està en perill. Les llibreries històriques van tancant i als instituts es reaprofiten els llibres fins que fa angúnia tocar-los. Sense autors que en treguin un mínim profit econòmic, no hi haurà novetats. Molts escriptors de literatura infantil i juvenil estan preocupats per aquesta realitat que augura un futur negríssim. Més enllà de guanyar-se les garrofes, els que tractem nens i joves sabem com és d'important donar valor als llibres. Sense llegir molt no es pot escriure bé. El llibre és indestriable de l'educació i l'ensenyament.

La socialització dels llibres de text als centres escolars és una cosa, però la compra de llibres de lectura s'hauria de preservar. Sé que les AMPA actuen de bona fe, però no haurien d' estalviar a pares i fills seguir amb el costum de perdre's junts per les llibreries per mirar, fullejar i comprar llibres. També tinc claríssim que construir una llibreria personal és imprescindible. Sense, difícilment m'hauria agradat escriure. Entenc que algunes famílies necessiten tot tipus d'ajuda, però amb el que valen el mòbil o les sabatilles dels fills els en sobraria la meitat per pagar tots els llibres de lectura del curs. I fins i tot se'ls podrien endur a casa, on podrien seguir llegint i fer família. Però per canviar algunes prioritats cal fer molta pedagogia en una societat massa adoctrinada en fútils banalitats.

(Article publicat en el Suplement Criatures, diari ARA, del 15 de juny del 2013)


______________________________________________




Eduard Màrquez. Factoria sensible.
Catalunya Informació, 28 juny 2013
______________________________________________